El banco regional indicó que los proyectos beneficiarán a más de 117,000 personas y al sector comercio.

El Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) aprobó un préstamo de $113.9 millones para ampliar un tramo de la carretera Litoral, en la zona de La Libertad y Tamanique, y obras de mejora en la zona conocida como el kilo 5.
El programa se denomina Surf City – Fase 1, y según el BCIE, mediante este las autoridades ampliará a cuatro carriles un segundo tramo de la carretera CA02 (Litoral) y se mejorarán 8.67 kilómetros de infraestructura vial, red peatonal y de ciclistas, en los distritos de La Libertad y Tamanique, detalló la entidad en un comunicado.
“Se implementará el Intercambiador del Corredor del Pacífico, en el distrito de Acajutla y municipio de Sonsonate Oeste, una obra de ingeniería que mejorará la carretera existente en la intersección ubicada entre la carretera Litoral CA02W y carretera a Acajutla CA12S (Kilo 5), incluyendo sistemas de drenaje mejorados y barreras naturales que protejan contra inundaciones y eventos climáticos extremos”, dijo el BCIE.
El organismo asegura que estos proyectos viales permitirán reducir la congestión vehicular y los tiempos de transporte de más de 2,621 vehículos que transitan a diario por estas vías, “mejorando con ello la experiencia de los turistas nacionales y extranjeros que visitan este importante destino turístico salvadoreño”
“Esta iniciativa fortalecerá también la integración regional al favorecer el acceso al puerto marítimo de Acajutla y a las fronteras de El Salvador y Guatemala como La Hachadura y San Cristóbal”, añadió el BCIE.
El programa incluye, además, la instalación de una planta de tratamiento de aguas residuales en El Palmarcito, El Sunzal, distrito de Tamanique, municipio de la Libertad Costa, integrando tecnologías de tratamiento de aguas más eficientes en términos energéticos y con menor huella de carbono, permitiendo la reutilización y reciclaje de agua para reducir la demanda de recursos hídricos, lo que beneficiará a 10,000 personas.
Fuente: El Economista